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Al descubrir el caso real de Jose R., el falso taxista, me di cuenta de que resultaba singularmente paradigmático para ilustrar un tema que recorre y traspasa mi propia realidad cotidianamente: la precariedad. La precariedad entendida como ese límite que nos impide vivir. Un límite marcado por las condiciones de vida impuestas por la mundialización de la lógica inherente al capitalismo.
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Quise reflexionar sobre el sentimiento de culpabilidad que se ha instalado en nuestras vidas, culpabilidad por no llegar a ser, por no ser capaces de tener... Quise reflexionar sobre las soledades impulsadas por la desesperada competencia entre iguales, sobre la tristeza que nos envuelve y que se ha apoderado por completo de nuestras vidas sin que, de momento, hayamos sabido reaccionar.
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Jo Sol (+info) |
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Afortunadamente muchos otros antes que yo se han dedicado a analizar este fenómeno y a experimentar fórmulas de fuga de esa precariedad, a través de prácticas concretas. Las referencias teóricas puestas en relación con quienes las ponen en práctica en su cotidianidad, ha sido la base sobre la que hemos reflexionado, experimentado y puesto en escena esta creación colectiva que aspira a reflejar esa tristeza, ese malestar, tanto como la determinación por reconquistar nuestra vida.
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